Editoras: Arli Juárez Paulín y Carmen Fernández Casanueva | CIESAS-Sureste

La frontera entre Guatemala y México, es un territorio geopolíticamente dividido, al que se le puede observar desde muchas aristas. Sus más de 965 km de longitud son un espacio en el que se conjugan vínculos e intercambios laborales, comerciales, familiares, sociales y culturales, de larga data, que se crean y recrean a lo largo del tiempo.

En este número especial, es nuestro interés aproximarnos a este territorio de contacto entre ambos países, concibiéndolo como espacio vivido y observándolo desde múltiples perspectivas – social, histórica, cultural, económica (laboral y productiva) – las cuales, en conjunto, nos permitan dimensionar la complejidad de fenómenos que tienen lugar en él. En ese sentido, los distintos artículos analizan fragmentos y localidades vinculadas a la frontera, resaltan a sus actores y a la vez dan cuenta de las dinámicas que se configuran en ellas a partir de tendencias no sólo locales, sino nacionales e internacionales.[1]

Desde una perspectiva de derechos humanos, en el texto “La sociedad civil organizada de la frontera sur mexicana en defensa de las personas migrantes y refugiadas”, Diego Lorente presenta un análisis crítico y reflexivo sobre la situación del movimiento de derechos humanos de migrantes en la región. El artículo ofrece un mapeo de los principales actores involucrados, visibiliza sus avances y expone las dificultades y desafíos que enfrentan como colectivo dentro de un contexto cada vez más agravado por las violaciones a las garantías sociales. Por último, el autor expone, a manera de propuesta, algunas de las acciones que en conjunto deberían emprenderse para reforzar su legitimidad como un movimiento con incidencia política a largo plazo.

El artículo “La supremacía del quetzal sobre el águila y la serpiente. Trabajadores guatemaltecos en el mercado laboral trasfronterizo en México. ¿Disminución coyuntural o permanente de la mano de obra?”, de Carolina Rivera, analiza las causas e implicaciones de la progresiva disminución de trabajadores/as guatemaltecos agrícolas en el Soconusco y la Sierra Madre de Chiapas. A través de una narrativa que nos traslada al contexto regional, al trayecto y las vivencias de las y los protagonistas del estudio: contratistas y cosechadores/as, la autora nos invita a reflexionar sobre las formas en que procesos socioeconómicos estructurales, como la devaluación del peso mexicano, trastocan una dinámica migratoria de amplia tradición histórica, y en cómo las repercusiones se materializan en la escala comunitaria, donde las familias a través de una combinación de estrategias sobrellevan las afectaciones.

Jania Wilson, a través su texto “Hogares fronterizos. Mujeres guatemaltecas reproduciendo el hogar durante la zafra en México”, aporta otra mirada al estudio de la movilidad trasfronteriza, la de las mujeres acompañantes de cortadores de caña, quienes cada noviembre emprenden el viaje hacia Huixtla, Chiapas como parte de una estrategia de subsistencia familiar. El trabajo da cuenta de las implicaciones que conlleva reproducir el hogar, tanto en su carácter material como simbólico, en condiciones de precariedad, las cuales ponen a prueba la creatividad de estas mujeres, cuyos esfuerzos, muchas veces invisibilizados, son vitales para la manutención familiar y para el sustento de la industria cañera.

El trabajo de Ludivina Mejía, “Relaciones y dinámicas en los procesos productivos de una comunidad fronteriza entre México y Guatemala”, analiza, a través de las experiencias de un grupo de familias tsotsiles que dejaron Los Altos de Chiapas para trasladarse a la región selvática de la entidad, las innovaciones productivas que conlleva asentarse en un contexto geográfico distinto. La autora nos explica cómo es que la ganadería de porcinos, el cultivo de café, plátano y piña, se posicionaron como las actividades económicas más importantes para la población que hoy conforma “Nuevo San Juan Chamula”, y cómo es que en torno a ellas se organiza gran parte de la dinámica comercial y laboral que da vida a este punto trasfronterizo.

Rosa Torras, en su texto “Disputa de memorias en tierras de frontera”, nos muestra mediante un estudio de caso, situado en el municipio de La Candelaria, Campeche, la complejidad de procesos territoriales que tienen lugar en las franjas fronterizas, las cuales se convierten, además de en puntos de control y legitimación de soberanía, en áreas de contacto y confrontación entre culturas desiguales. El desarraigo, la identidad y las disputas entre diversos actores sociales (chicleros, colonos y extranjeros), por ser reconocidos dentro de la construcción de una memoria espacial colectiva, son los ejes que articulan la discusión dentro de este trabajo, y a los que sin duda, el abordaje empírico y teórico de la autora aporta.

El artículo “Fronteras líquidas en el río Usumacinta” de Edith Kauffer, indaga en la multiplicidad de procesos socioculturales y de conservación ecológica que se entrecruzan a partir de la delimitación – y concepción – de un elemento natural como frontera entre dos Estados nación. El texto nos invita a mirar al río más caudaloso de México desde su dimensión política, es decir, como un límite fluvial que tiende a modificarse y desdibujarse estacionalmente, pero que mantiene su condición como delineador de soberanías y referente de interacciones cotidianas transfronterizas, mismas que configuran tensiones y definen alteridades.

El texto “Una mirada a dos puntos de la frontera México-Guatemala desde sus dinámicas de movilidad: Apuntes para una nueva investigación”, de Hugo Rojas, Ollinca Villanueva y Carmen Fernández Casanueva, presenta las líneas de análisis y las reflexiones iniciales de una investigación aún en curso, la cual centra su interés en las experiencias de los actores transfronterizos, aquellos que habitan, trabajan, viven – y dan vida – a las dinámicas de movilidad en dos puntos de cruce fronterizo en Chiapas: Ciudad Hidalgo-Tecún Umán, y Las Champas-La Mesilla. A lo largo del texto, él y las autoras nos brindan una caracterización de ambos puntos, planteando sus preguntas y objetivos a desarrollar, mismos que incitan a pensar la movilidad y su control como un constructo social y como resultado de relaciones de poder.


[1] Los artículos elaborados por Carolina Rivera, Edith Kauffer, Jania Wilson y el escrito por Hugo Rojas, Ollinca Villanueva y Carmen Fernández, forman parte de los resultados del proyecto interinstitucional “Región tranfronteriza México-Guatemala: Dimensión regional y bases para su desarrollo integral (Primera fase, 2017-2018)”, coordinado por Tonatiuh Guillen, con fondos FORDECyT.